Empieza la segunda vuelta, para los optimistas el tramo decisivo de la temporada y para los pesimistas una época de lamentaciones por no haber hecho mejor las cosas en la primera parte de la Liga.
Lo cierto es que al Celta le llega la hora de espabilar. Ya no hay otra opción si se desea ascender. Se terminaron las excusas de adaptación, de que los árbitros no quieren que subamos o de que queda mucha temporada. Queda exactamente la mitad, una travesía que se debe hacer a un ritmo mayor que el impuesto hasta el momento.
Y enfrente, el Córdoba, un equipo que sin hacer nada nos quitó 2 puntos en una mañana confusa de agosto, en la que todavía algunos notábamos la herida del descenso. Una mañana en la que Borja Oubiña, Javi Guerrero y alguno más todavía eran del Celta. Una mañana que nos enseñó que subir a Primera División no iba a ser fácil. Sigamos despejando el camino este domingo.




